Bebés

Una gran oportunidad para fortalecer vuestro vínculo con clases únicas y mágicas

Clases para bebés de 1 a 3 años de edad acompañados de una persona adulta con quien tengan un vínculo afectivo: padre, madre, abuelo, abuela, tío, tía… Son sesiones de 45 minutos, pueden ser individuales o en grupo (los grupos de Araigua siempre son reducidos) y podéis venir una o dos veces por semana.

Una nena de 2 anys llegint relaxadament de panxa enlaire només amb l'ajuda d'un xurro de suport

La actividad es ideal para desconectar de la rutina y conectar con vuestro bebé. Os sorprenderéis de las nuevas sensaciones que viviréis y de los progresos de los bebés dentro del agua gracias al ambiente tranquilo y relajado que encontraréis en nuestras sesiones. Os acompañamos y os guiamos dentro del agua mediante el juego y la música.

4 gotas de cómo trabajamos:

Trabajamos siempre desde el respeto, el afecto, la sensibilidad, la confianza, la seguridad y el amor para acompañaros y ayudaros a fortalecer los vínculos afectivos con vuestro bebé.

Mediante el juego, el desarrollo motriz, cognitivo, sensorial y social del bebé mejorará sustancialmente y os sorprenderá ver como interactúa y la felicidad que siente en el agua.

Respetamos en todo momento el ritmo y la evolución de cada bebé. Todo el mundo es diferente, todo el mundo tiene su sitio y todo el mundo es bienvenido. Nos adaptamos a las necesidades de cada bebé y actuamos de forma personalizada para conseguir los objetivos al ritmo de cada uno.

Beneficios que Araigua aportará a vuestro bebé:

El bebé en el agua tiene más libertad y continuidad de movimientos y así mejora la coordinación, el equilibrio, la resistencia física, incrementa la fuerza y mejora la percepción del espacio. Ayuda el desarrollo de las habilidades psicomotrices como gatear, andar o subir peldaños.

El ejercicio respiratorio que se hace en el agua favorece la circulación de sangre y oxígeno.

Los hace más creativos y observadores y estimula su capacidad de jugar, aspectos muy positivos para futuros aprendizajes.

El bebé reacciona a las nuevas condiciones que se encuentra en el agua estabilizando el cuerpo de forma refleja en un primer momento y después ya lo hace de forma totalmente voluntaria.

Esta actividad permite compartir situaciones y experiencias que no pasarían en otro sitio. El bebé gana seguridad y siente el amor que le aporta la dedicación exclusiva de la persona adulta en ese momento, quien, a su vez, se enorgullece de ver la satisfacción y el bienestar del bebé.

Si la sesión es en grupo, aprende a compartir y a hacer actividades junto a otras personas fuera de su núcleo familiar/afectivo, aprende a relacionarse mejor, a formar parte de un grupo y gana seguridad.

La estimulación acuática proporciona relajación, estimula el hambre y mejora el sueño; como consecuencia, el bebé está contento y de buen humor.